El insomnio como trastorno del sueño puede resultar muy común. En ciertos casos se debe a exceso de cafeína, algunos medicamentos, una enfermedad o simplemente el estrés que trae consigo ansiedad. Desde hace un tiempo para acá, por múltiples motivos, he terminado en vela durante toda la noche.
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Si mi cuerpo me pide dormir a las 8 ó 9 de la noche, no lo pienso dos veces y me preparo para rendirme en la cama. Curiosamente si desaprovecho la oportunidad podría traducirse en una vigilia hasta la madrugada cuando mi cuerpo se siente verdaderamente cansado y necesita dormir al menos un par de horas, tal vez cuatro.
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En estos días una amiga me preguntaba si me costaba dormir frecuentemente y yo le explicaba que dependía mucho de lo inquieta que estuviese mi mente. Realmente considero la acción de dormir mi pasatiempo favorito y quizás se ha convertido en eso con el tiempo por lo celosa que soy con él. Si tengo sueño y no duermo justo cuando mi cuerpo me dice:”Hey, es hora de dormir”, entonces toca hacer maromas para que se genere nuevamente esa sensación.
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Si alguien interrumpe mi sueño puede ser fatal para esa persona, en realidad, es terrible para mi. Luego tengo que esperar cierto tiempo para que me dé sueño o simplemente me quedo despierta hasta la mañana. Caso peculiar: el día que ganaron Los Tigres de Aragua.
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Me aburrí de ver el juego ese domingo en que se enfrentaban Magallanes Vs Tigres, así que, al igual que muchas personas, abandoné el juego dándole la mejor suerte a los Tigres y adorando lo que hicieron por mi al procurarme el sueño. Así que me dormí. Pasó mas o menos una hora cuando sentí que se encendió la luz de mi cuarto (así de sutil puede ser mi sueño) y entraba mi madre diciendo:”es que tengo que despertarte para que veas esto”.
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Más alumbrada que venado en cacería, encendí el televisor para ver como los Tigres celebraban el triunfo. Bravo, ¡qué emoción!. Sonó el teléfono y era mi adorado maracayero contentísimo porque, aunque estuvo haciendo zapping en los últimos inning, no se perdió el momento estelar en que ganó su equipo. Al final, terminó la llamada, mi madre dijo:”Que bueno ¿verdad?, hasta mañana”, y de pronto me di cuenta que no tenía sueño, ya era tarde y yo estaba viendo a Chataing hablando estupideces.
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Posiblemente me dormí cerca de la 1 de la madrugada después que apagué el televisor, caminé un poco por el apartamento, me tomé un tecito de manzanilla, leí un par de páginas de un libro y conté algunas ovejitas. A veces no es fácil, pueden darse las 4 de la madrugada y no hay manera de dormir. He llegado a pensar que más que el estrés puede ser algo inconciente porque yo no me siento abrumada al punto de no poder dormir.
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Al día siguiente todo transcurre normalmente y es justo cuando cae la noche que siento cansancio extremo y “hartas” ganas de dormir así que intento no perder el impulso y cancelo cualquier cosa que no sea importante simplemente para dormir.
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El insomnio que sufro es relativamente sano; es decir, no es común que suceda diariamente y siempre trato de buscar la manera natural de dormir haciendo cosas sencillas como darme un baño caliente, buscar que no haya ruido y que esté oscura la habitación.
Invité: Voy a comer la pizza con las manos, pido disculpas por eso.
Coleslaw: Pizza, pollo y marrano se come con las manos.
Numeral1: ¿Qué inventas? XD
Coleslaw: …y arepa, y sandwich, y …
Invité: Ciertamente.
Coleslaw: No habría manera de comerlo si no fuese así.
Numeral1: Yo sólo como con cubiertos y no como esos platos. Vale, adelante, pero no hagas desastre.
El Soundtrack de la película City of Angel (1998), aunque viejito, reune una excelente selección de artistas. Canciones de Alanis Morissette, U2, Peter Gabriel, Frank Sinatra y hasta de Jimi Hendrix se pueden encontrar en este disco cuyos temas fueron claves en la película.
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De allí se desprende Angel de Sara McLachlan, un tema para recordar de su excelente producción Surfacing (1997)
No hace falta que digas más. Un cariño menos es imposible entre los dos, al contrario, todo va multiplicado al cuadrado pese a que estamos divididos.
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Nos comemos en vivo y directo haciendo pausas, contando los espacios y marcando los días en la pared.
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Me gusta cuando nos divertimos y nos reimos a carcajadas, cuando somos capaces de mirarnos con picardía y decirnos todo lo que queremos gritarle al mundo, nada más para sentirnos graaaandes y abombados.
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Me gusta cuando callamos sentados juntos y mirando a la nada. Nuestro silencio es tan bonito que nuestros corazones saltan. Y nunca se vio tan bonita la palabra callar en esta página.
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Patente es el lema. Patentar este amor es la acción; una acción posible, prontísima y ansiada. Ya, ya, calma corazón, no falta nada.
Angustia frente a un cambio de diseño, frustración por un posible rechazo del producto. Los diseñadores gráficos viven una presión existencial constante pese a que sienten que son libres de crear y ser ellos mismos. Tanto es el estrés que manifiestan algunos diseñadores gráficos, que luego se cuelan en el entorno laboral como una pestilencia que en lugar de contribuir a la concreción de una idea, termina siendo motivo de una rencilla personal nada más por el hecho de que su trabajo “no es apreciado”.
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¿Y si no es diseñador, sino diseñadora?, pues imagínese lo que pueden hacer unas hormonas desequilibradas en par de gatas fieras al borde del ofuscamiento. El existencialismo se cuela y termina siendo parte en una guerra silenciosa que involucra un cruce de miradas maliciosas y un espinazo bien clavado con algún comentario.
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Pero hablar puramente de existencialismo y mezclarlo con el ser diseñador gráfico puede ser arriesgado. Por ahora no hay que quejarse. A mi pesar, les sigo la corriente… Si ellas se creen rositas con espina, yo soy un cactus en flor.
Un gatito pues, no una copa de vino.
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Aunque se diga peste de los gatos, más aún de los negros por las supersticiones que le rodean, yo los adoro por ser atractivos en dos aspectos: su notoria confianza y su hermoso pelaje. Además, en algunas culturas se le consideraba un símbolo de buena suerte.
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En mi familia somos amantes de los perros, mi abuela por muchos y sonados motivos nunca ha sido amiga de los gatos y con el tiempo nos ha animado a que las mascotas pueden ser cualquier animal menos un gato. Realmente los detesta y busca hacerles mal cuando entran en la casa.
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Yo particularmente siempre he querido tener un gato negro por la pureza del color, me parece un hermoso símbolo vivo; además, haría un buen contraste con Pelusa, quien es totalmente blanca. Sin embargo, en el apartamento sería demasiado tener conviviendo un par sin igual.
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Luego he leído algo respecto a la supuesta mala suerte que transmiten los gatos negros y en realidad parece ser todo lo contrario; son capaces de conseguir armonía y prosperidad a una pareja recién casada, o ser visto como un animal que protege a quien le ama, muy similar a los perros.
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Poe tiene un cuento llamado El Gato Negro, que muestra una cruda historia por demás fascinante gracias a la intriga que atrapa al lector desde que lee la primera frase. En él, vi una composición extraordinaria del poder de atracción y perturbación que puede provocar tener un gato, dentro de la fantasía, claro está, en que fue recreado el personaje.
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Por ahora me conformo con un par de gatos que me atraen. Ah!, y el Gato Negro puede ser un buen vino chileno. ;)
Recuerdo que las maestras en clases de ciencias nos enseñaban un poco sobre la electricidad estática y nos ponían ejercicios sencillos y hasta divertidos para realizarlos en clases o en casa. Tan simple como pasarse un peine por la cabeza y luego colocarlo sobre unos trocitos de papel, o frotar un globo contra un sweater y apoyarlo en una pared. Cosas de ese estilo. Pero las maestras nunca comentaron que la electricidad estática también puede ser motivo de intensos golpes o corrientazos cuando uno lleva parte de la carga que se libera al contacto con un metal.
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En la oficina ya forma parte de mi día a día y se ha convertido en una paranoia agarrar o rozar objetos de metal. La puerta del departamento es el sitio de descarga de la energía que acumulo por trabajar con la pc, usar el teléfono celular, fax, impresora y demás aparatos que también se cargan de electricidad, y casi a diario, aunque lo recuerde, termino dándome un c o r r i e n t a z o obstinante.
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El corrientazo si no es con la computadora es con la puerta del carro; con la puerta del departamento, con el archivo. En ocasiones uno dice:”aah, es un simple pinchazo”, pero no, realmente han sido unos “trancazos” que a cualquiera le saca una grosería y le provoca un intenso dolor de cabeza. Creo que el principal culpable es mi sweater de lana, pues parte de los experimentos que de pequeña hacía involucraban tela de lana para generar estática.
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Ahora, Wikipedia me sorprende con un trozo de texto que podría ser una solución a esta odiosa manifestación natural y que parafraseo a continuación: la gente hipersensible tendrá que acudir al uso de ropa fabricada con fibras especiales y que produzcan tribo-electricidad negativa opuesta a la positiva del cuerpo. Este tipo de prendas provoca un tipo “micro-masaje” que, a su vez, produce la dilatación de las venas sanguíneas, acelera la circulación de la sangre, crea una especie de barrera ionizada, mantiene la piel seca y refuerza la resistencia natural a los fenómenos electrostáticos.
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Yo creo que mejor coloco un cable a tierra.
Coleslaw: Entre la burocracia y la incompetencia, ¿Quién gana?
Numeral1: Van de la mano, aunque se podría decir que la incompetencia en ocasiones agarra ventaja.
Coleslaw: Entonces seré ¡burócrata!
Numeral1: Mejor sigue siendo Coleslaw
U2 ha recopilado más que experiencia y mucho dinero, ha llevado a cabo un proyecto de vida que involucra a sus integrantes, no sólo en la producción de música para sus fans, sino en el compromiso de participar en eventos y actividades que contribuyen a mejorar la existencia del ser humano en la tierra. Pero U2, es también historia. Historia de éxitos y de sucesos que marcaron su trayectoria musical enriqueciendo su trabajo en miles de formas.
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Ahora, más que un homenaje a sí mismos, U2 ofrece a sus fanáticos una excelente recopilación de éxitos junto un DVD con la presentación en concierto que diera en Milan (Italia), con motivo del tour Vertigo (2005); y por si fuera poco, un pequeño texto con imágenes de viejos tiempos.
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En casa no puede ser más que un objeto de admiración. El concierto es más que espectacular; el disco, una excelente muestra de la mejor música de este grupo irlandés; y el libro, un álbum de recuerdos que complementa perfectamente este paquete.
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Pasé un rico fin de semana en Maracay pero me fui con la amargura de tener que volver a Puerto Ordaz. Sólo quería comentar en pocas palabras, lo fabuloso que me pareció la exibición de animales del Zoológico de Maracay, pero sólo los animales. Es una pena que esté tan acabado este parque.
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RomRod comentaba hace un par de años atrás que se esperaba una recuperación con inversión importante. Da la impresión que están haciendo una remodelación pero sinceramente vi todo muy lento. Sin embargo, en un intento de pensar en la buena intención de quienes mantienen este parque, he querido creer que se han preocupado más por la salud y alimentación de los animales que por remodelar las intalaciones.
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Aun así, pese a lo deprimente que pudiera resultar para los maracayeros un paseo por su zoológico, yo lo disfruté y recordé viejos tiempos cuando de pequeña iba al zoológico en los viajes que se solían hacer en vacaciones a Maracay. Me sentaba a ver especialmente a los monitos capuchino en su isla y la jirafa que ya no está. Me transporté. La variedad de animales es admirable y me encantó la colección de pavos reales con sus espectaculares plumas.
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Aunque otros digan que existen mejores zoológicos en el país, me parece una buena atracción para que los niños tengan contacto con la naturaleza. Acá en Puerto Ordaz no se puede ostentar de mucho con respecto a la exhibición de animales en el parque Loefling y, pese a que se pueden ver monitos capuchinos en grandes cantidades sueltos por el parque, son unos malandros demasiado pasados, lanzan piedras y jobos masticados a la gente que pasa por ahí.
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¿Fotos? en otra oportunidad. Cuando espontáneamente surge la idea de ir al zoológico, yo había dejado la cámara en la casa. :P