Coincidimos en el mismo lugar como en otras oportunidades muy esporádicamente. Ambos llegamos apresurados apunto de arrancar el tren. En aquel pequeño espacio, menos de un metro nos separaba. Podía observarlo de cerca a través de mis lentes, y quizás él a través de los suyos, concentrarse en mí. Su piel perfectamente bronceada combinada con su outfit del día, y las pequeñas ondas de su cabello lacio le bordeaban la cara ocultando un poco más su mirada. No había espacio para una conversación, sólo unas miradas inquietas de quienes deseaban mirar descaradamente y que al final cumplían con su deseo a través del rabillo del ojo.
-
A nadie se le ocurría nada original que decir, en realidad yo no pensaba en conversar, muchos menos cuando estaba estancada en su tez perfecta y la personalidad rebelde que transpiraba a través de cada poro de su piel. Él miraba distraído hacia el suelo -quizás ideando lo que dijo luego- y con las manos dentro de los bolsillo, se mecía inquieto. Hasta que al fin, en un viaje que parecía eterno, atisbó a decir:”Qué calor hace…”. Oh, si, hacía muuucho calor y no sólo por el vapor que se sentía en el ambiente. De vuelta sólo pude decir:”…y ahora es que viene el calor bueno”, pero me apuré a completar:”…apenas entramos en la primavera”.
-
Llegó mi parada y sin ninguna intención me bajé en la estación; profetizando otro encuentro me dijo muy costés:”Hasta mañana…”, a lo que sólo pude responder volteando y esbozando una sonrisa.
Cuando tengo presentimientos suelo darle vueltas al asunto buscando una lógica a mis pensamientos, sin embargo, siempre termino dándome la razón, y luego a Murphy por los malos ratos que adivino. El sábado nació una agenda atragantada de citas, pautas y “cosas por hacer” de estos días.
-
La semana se presentó ácida el lunes a las 7.30 am, con la acostumbrada reunión del departamento, adicional a un mal comportamiento ajeno que terminó afectando mi trabajo, bueeh. En esos casos, no queda de otra que analizar la situación y buscar una salida rápida -como cuando estas en una enorme cola en el super y abren la caja del al lado-. Total que me tocó solventar algunos tropiezos para no arruinar mi trabajo y el de otros. Es tan típico que se afecten como las piezas de dominó que se van tropezando una a otra en secuencia.
-
Mi oficina es una jungla, con todos los animalitos, sin falta. Apenas es martes, y aunque parezca que no hay esperanzas de que exista armonía sino gritos, rabias y dolores de cabeza, el final de la semana será un premio de consuelo por tan ardua labor. Estoy segura de eso.
-
Me duele la espalda, las caderas y me siento down, ya ustedes saben, todos esos síntomas que se desatan cuando las hormonas se descontrolan. Algunos dirán:”Vaya, seguro que debes traer un genio infernal”. Nah. ¿Quién demonios va a tener ganas para eso?. Oh, lo siento. Sucede que no invierto energía en malos ratos a menos que alguien tenga ganas de pelear, pero vamos, siempre trato de conciliar, sólo los casos extremos sacan lo más profundo del ácido de mi estómago escupido directamente en la cara del otro. Por cierto, tengo entradas para una discoteca, ¿alguien quiere ir?
Look what you’ve done de la banda JET pertenece a la producción del 2003 denominada Get Born. Un alma querida me pasó esta canción, sentida, doliente y que en definitiva sentencia el final de un camino, una relación. Esta banda australiana ha consumado al menos tres discos, siendo su más reciente producción Shine on (2006).
-
Yo agregaría este grupo a mi lista de “aliviadores”porque no matan mis neuronas, no intensifican mi estrés y resultan un compendio de excelente música con influencia de los ’60 y ’70, una de las mejores épocas del rock, a mi modo de ver.
Con los años me he dado cuenta que hago c u l t o al silencio. Esa maravillosa y a la vez extraña sensación de vacío que se siente en los oídos y que me sume en calma…total tranquilidad.
-
Cuando llego a casa de mis suegros soy feliz, muy feliz, porque en la mía es difícil conciliar el sueño o tener concentración en algo, por el ruido de los carros, la música “reggaetonera” que se oye en la calle o los niños en el parque.
-
Hace años -estando aún en la universidad- calmaba mi estrés y mi ansiedad escuchando la Emisora Cultural de Caracas, antes de ser ocupada por la Emisora Cultural de Guayana (distintas una de otra por años luz). La escuchaba no sólo por la música sino por las voces aterciopeladas de sus locutores. En definitiva, resultaba un excelente preámbulo para mis noctámbulas horas de estudio que terminaban en el vacío de la sala, una vez que la ciudad se iba a dormir.
-
Sentí el verdadero placer por el silencio en la Biblioteca Nacional en Caracas. Recuerdo que en principio me costaba concentrarme, me distraía la arquitectura del lugar y luego la comodidad de los sofás que -sin lugar a dudas- invitan a la más profunda relajación. Sin embargo, luego de un rato, la quietud del lugar fue de lo mejor, aderezada con el sonido de llamada en el área de solicitud de libros. Muy eventual, cada 2 minutos, cada 5, cada 10… Era la única música de fondo en composición con el mutismo.
-
Personalmente, siento que cada vez se me hace más insoportable el ruido y sobre todo la abrumadora sensación de la bulla en medio de numerosas personas. Cada vez soporto menos los lugares atestados de gente más aun cuando el azar te puede llevar a tropezar a alguien. Tampoco tolero reuniones grandes, demasiada gente termina haciéndome perder el interés en el momento.
-
¿Qué ha motivado a toda esta aversión, casi agorafobia sumada? No sé. Sólo imagino que se trata de la búsqueda de la cura contra el estrés. Si vivimos agotados por el proceder de las personas con quienes tenemos que relacionarnos por nuestro trabajo o lo-que-sea diario, ¿por qué querría ir a un centro comercial abarrotado de gente que -cada quien a su ritmo- termina afectando el dinamismo de quienes se encuentran alrededor?
-
Lo mismo siento con la música. Con los años, el rock dejó de ser estridente para mi en el sentido que decidí relajar mis tensiones agregando géneros con ritmos que yo definiría como “aliviadores”. Claro que aún escucho música del estilo de A Perfect Circle, pero, en mi, hace mucho rato que rueda el soul, jazz y drum’n bass, nada más para variar.
-
…y si me conoces, ya sabes que ahora no soy la chica migraña que solía ser, ahora hago más pausas y creo que tu estarías de acuerdo en sentirte más relajado también.
En 1979, se estrenó en la pantalla grande The Rose, un film que a juzgar por la historia y el personaje principal, reflejaba claramente la tragica vida de Janis Joplin, embestida por las drogas y su vida como estrella del rock. Bette Midler interpretó el rol principal, no sólo demostrando su capacidad como atriz sino su talento vocal al deleitar al mundo con la canción -sountrack de la película- denominada The Rose.
-
Existe una versión realizada por Westlife, de su más reciente producción The Love album (2006). Sinceramente, me gusta escucharla más de la voz de Bette.
Numeral1: Ujumm?
Coleslaw: Mmm…?
Numeral1: Mmmmm….
Coleslaw: ¡Ujum!
Numeral1: ¡Ah! pensé que se te había olvidado.
Otro fin de semana que se acerca, otro viernes de “Te extraño”. Nadie entiende nuestra vida, sólo tu y yo, que nos amamos. A nadie le pido vida, ni siquiera explicación, mucho menos un consejo sordo para nuestro amor.
Vengo saturada de información. Hoy es uno de esos días en que he recibido demasiado… y aún procesando. No quiero dar más atención, sólo deseo comer y dormir. Si se pudiera más, sería genial, pero por ahora, eso.
-
Muy importante comer, sin eso no soy nadie, sin mi comida me muero; mi estómago me ataca y no duermo. Seguro será algo rápido pero bueno, no más de pasta fría o ensalada muerta. Quiero un sándwich calientito. Pan blanco o integral, no importa. Mayonesa, mostaza, lonjas de queso y jamón. Si la nevera está exquisita pues entonces alfalfa y chorizo español, ese rojito que tiene un sabor picoso … muy bueno. Y finalmente, si aún siguen vivas, algunas hojas de lechuga y un par de ruedas de tomate completarán mi festín antes de dormir. Así es como prefiero un sándwich, aunque en otras ocasiones “lo hemos comido sólo con queso”.
-
Una copa no caerá mal, si alguien la invita, está bien, sino busco la propia. Me daré un baño, …me relajo, mi sandwich, una copa y ¿la tv?. Nada estresante, más bien estimulante, aunque no venga nadie hoy. ¿Salir?, tal vez. Aunque seguramente sea una buena conversa en medio de la cena y un “hasta mañana” después de las diez.
Cuando de ahorrar se trata, a mi siempre se me ve la cara de culpable. Y es que quizás no soy la más indicada para decirle a alguien que debe guardar dinero -de hecho, me considero consumidora Nro. 1 y casi compulsivamente-. Pero la meta de ahorrar la tengo presente e intento cumplirla como un objetivo establecido durante cierto plazo.
-
En esta época del año, y hace un par de meses atrás, la acción “gastar” se podía colocar junto a otras como comer, ver, caminar; es decir, una función normal, diaria y constante. Mi madre reconoce, y me espetó en estos días, que yo no pelaba una oferta. Pues, es cierto. ¿A quién no le gusta comprar bueno, bonito y barato? ¡A todos! Es una condición natural del ser humano. Entonces no me señalen, jeje.
-
En honor a la verdad, las últimas cuatro semanas no hice más que contribuir con la publicidad de algunos locales, al anunciar las ofertas que se exhibían en las vitrinas. ¿Un caso específico? La Senza. Cuando comenzó a ofrecerse 40% de descuento en todo, avisé a todas las chicas de la oficina. A la semana siguiente, se puso mucho mejor porque todo estaba en 50%, así que fue perfecto para comprar excelente ropa interior. Sin embargo, no fue sino hasta la tercera semana que todo comenzó a venderse con 70% de descuento, lo que significaba que un costoso brassier pudiera comprarse a un precio irrisorio sin ser una prenda irregular. Me considero muy solidaria así que le dije a todo el mundo que aprovechara (jijiji). Hasta mi mejor amigo adelantó la compra del regalo del día de los enamorados para su novia.
-
Pero todo este amor a las ofertas de temporada no significa que abuso y pongo a pasar aceite a mi cuentas, no señor, -aquí viene la moraleja buena y sana- en realidad ya había realizado un plan con un apartado de ahorro y otro de gastos adicionales. A partir de ahora espero poder cumplirlo con mucha fuerza de voluntad y lejos de cualquier jueguito como el su-su. Aunque existen personas que han tenido buenas experiencias con este “método de ahorro”; también existe un montón que pueden relatar cuentos de malos ratos. Para mi, sin mucho rollo, me ayuda el banco con algunas opciones y a partir de ellas espero juntar unos cuantos “bolivaluados”.
-
Estamos entrando en temporada de sequía -lo repito una vez más- y se acabaron las ofertas atractivas, ahora vendrán las que buscan cazar incautos ¿El mejor consejo? Ahorrar -si, si, al menos puedo decirlo-. Se debe tomar como una obligación, quincenal o mensual, apartar una suma. Siempre existirán las cuentas por pagar y los gastos adicionales, pero nunca se sabe cuando se presentará el momento de cubrir un gasto “extra” para el que hay que recurrir a los ahorros; por lo que es mejor tener un colchón donde caer en medio de una circunstancia complicada que andar luego con un cartelito que diga:”échame”.
-
Aunque me gustaría decir que las primeras páginas que abro en la mañana son las del periódico, tengo que reconocer que siempre son las web site, algunas del periódico, otras un tanto diferentes. Acá mi lista:
-Bloglines
-El adminitrador del blog en WordPress
-Noticias24.com (Fijo desde hace poco)
-Elnacional.com
-bbcmundo.com
-Elmundo.es
-Rae.es
-Sinónimos y Antónimos
-Twitter (Porque algunos nos divertimos demasiado barato)
Estos sitios los tengo marcados y automáticamente los reviso una vez que me siento a la pc y abro el navegador. Mientras termino de acomodarme en mi silla y me dispongo a agarrar impulso para comenzar un día de trabajo, leo algunos blogs y noticias resaltantes. Luego, pues nada a trabajar. Me gustaría conocer de todos los bloggers que rondan por la web, ¿Cuáles son los sitios fijos que visitan a primeras horas de la mañana?
Encontré esta imagen ayer, ya no recuerdo de dónde la saqué, fue rápido y me impresionó verla en Internet por lo vieja que es la caricatura. Vagamente recuerdo la comiquita pero me resultaba muy entretenida, así que hoy, en el día que le he dedicado a las series animadas quise colocarla. ¿Cómo decía la canción? …
