Ayer llegué temprano a casa, comí y me sentí bien… Bajé unos dibujos para reinterpretarlos (estoy madurando algunas ideas) y me puse a trabajar en la cama sólo con papel y lápiz. Dormí tranquila y me desperté temprano, al parecer llevo todo bajo control.
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Al venir a la oficina hoy, tuve la oportunidad de usar uno de los buses nuevos asignados por la gobernación, ojalá los cuiden tanto y sean actualizados todos los que están circulando y que parecen una hojilla.
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Hoy recibí de la doctora por email, la dieta para la migraña; lo único que me prohíbe -con lo que siento algún afecto- es el café y el vino tinto, pero de cualquier forma, me da la opción de que pruebe si de verdad me provocan dolores de cabeza porque hay personas a quienes no. Y finalmente, hice cita con el odontólogo para el jueves, a ver si de una vez por todas me saca la muela cordal que me está saliendo y me está causando molestias.
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El día se presume atareado, mas hoy tengo ganas de tomarlo con la tranquilidad infinita que me caracteriza cuando no tengo migraña. Feel you day, enjoy your life
Uno de mis regalitos de cumpleaños… :)

Con los años me he dado cuenta que mi espíritu enérgico, fuerte y altivo se encuentra apresado en un cuerpo delicado, sensible y casi débil. Qué ironía ¿no?
He aprendido a entender que si no te va bien tienes que hacer todo lo posible porque alguien más se sienta bien, y así es como llegas a reconfortarte.
El vino tiene que respirar, verdaderamente necesita respirar y en el mejor cristal. Nosotros necesitamos ese mismo aire para nutrir los suspiros, para sentirnos más vivos. Adoramos ser los más divinos por ser nosotros mismos desplegados en el mejor lugar. Celebremos juntos :)
Los regalos de sonrisas son los mejores, llegan profundo, se sienten divinos. Las miradas tiernas, comprensivas y aliviadoras son las más deseadas y por supuesto, en un momento en particular, la tabla de salvación ante una agonía. Así es él. Un ejemplo de cortesía, una cara limpia con una luz especial. Un gusto excepcional y una manera de andar muy peculiar. No le gusta respirar ambientes enrarecidos y nunca ha sido de fumar.
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Produce escalofrío con su presencia, una inquietud muy peculiar, nada tenebrosa, es sólo su manera de andar, cálida, suelta y confiada. Da una cosquilla en el estómago que se quita al rato sólo con su presencia, después de respirar el mismo aire y compartir palabras, besos y abrazos. Él es uno de esos regalos que se guardan en un lugar especial. Es por su manera de andar.
Estoy evitando caer en lugares comunes, por los dos, porque nos merecemos lo mejor…
Y sí, la parsimonia nos cubre, como anestesiados por tanto placer y romance…
y sí, los besos son únicos.
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Aun así,
me hace falta la manta de cariño y los abrazos endulzados,
besos sutiles en los ojos
y el roce de tu mano.
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Tú,
tus ojos,
Mmm…
En esta mañana aguada, cuando llego al departamento, encuentro una oficina agitada con mucho qué hacer. Los teléfonos sonando, risas, gritos y olores de perfume y café flotando. Ajusto mi silla, llamo a la recepcionista y después de preguntarle cómo estuvo su fin de semana, le comento que hoy haremos, en principio, 6 llamadas. Estoy buscando algunos contactos.
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Mientras voy devorando mi agenda con un listado de números de teléfono y cosas por hacer, intercambio algunos saludos, comentarios, escribo correos, leo otros, envío íconos y mensajes de alegría por una buena noticia: ¡Erika tiene un empleo! Y lo mejor de todo es que es algo que le gusta mucho. Me alegra demasiado, sobretodo ver cómo crece en su carrera.
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Saludo a la chica que barre todos los días y que siempre después de las 9 comienza su faena; tomo la lista de números y vuelvo a llamar a la recepcionista para que comience a pasar las llamadas. Hoy es lunes de contactos, el resto de la semana son entrevistas.
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A la espera del ring del teléfono, ajusto uno de mis audífonos para escuchar a Diana Krall, quien me otorga una dosis adicional de paciencia, mientras espero las llamadas. Así, entre revisar cuál es el material a publicar esta semana, la portada del próximo domingo, las fotos por enviar y los comentarios sobre la edición que ya salió, se van intercalando las llamadas y sin darme cuenta se acaba la mañana. Ahorita estoy esperando que suene el teléfono.