Pues, ¿Qué te digo? Así es la vida. Las oportunidades llegan y se aprovechan o no se aprovechan, dejar para luego es tarde. Si te arrepientes por lo que podías haber llegado a hacer o te lamentas por lo que hiciste, entonces te encuentras con un sinsabor en la boca y un malestar de conciencia que te seca por dentro.
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A mí ya se me estaba cayendo el cabello, ni hablar del peso; pero por un momento, luego de un susto, me dí cuenta que mis problemas en realidad no eran mis problemas. Sólo se trataba de apretones al ego, matizados con una avalancha de recuerdos bonitos que me cegaron ante lo negativo. Luego sentí el balde de agua fría y desperté.
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Como bien azotó un colega una vez: “A la gente hay que decirle:’¡Tus problemas no son mis problemas…!’”, refiriéndose a una persona que hacía a un lado sus responsabilidades por sus pesares existenciales y afectaba al resto del equipo. Eso lo recordé un par de veces y me lo dije crudamente para que me pasmara y me metiera en el riel otra vez.
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Luego vino la (auto) terapia de convencimiento; terminé aceptando que en verdad mi vida va por buen camino y podría estar mejor si pensara un poco más en mí. No se trata de egoísmo, sólo de acariciar un poco el autoestima.
Hoy ví en el bus a un señor de unos 70 años, vestido de traje blanco, camisa de vestir de gruesas rayas azules y rosadas, y un maletín ejecutivo muy gastado; coronaba su estilo con una gorra inglesa estilo burberry y unos lentes Oakley muy actualizados. Me hubiese gustado conocer su historia.

A veces quiero lo fácil, lo que se consume sencillo, porque así como el cuerpo se agota, mi mente se satura y comienza a rechazar la lógica.
Desde siempre he querido hacerte saber y sentir lo que vivo y siento todos los días. Se trata de una montaña rusa que desbarataría -sin mucho esfuerzo- el estómago de cualquiera. Me pasa seguido.
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Ojalá pudieras meterte en mi cabeza y debajo de mi piel; así te darías cuenta de quién soy y cómo soy, sin que te queden dudas.
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Vigílame por un agujero y sabrás que cada palabra, cada gesto, cada impulso, sensación y discurso, es totalmente transparente y sincero. Así aprenderás lo que he aprendido y a corregirte como me he corregido. Nadie nace “aprendío” ¿No?
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Camina sobre mis pasos diarios y entenderás mucho de cómo soy y por qué de cierta manera. Escúchame un rato, da una opinión, pregunta y espera una respuesta.
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Si después de todo esto no te sientes cómodo, ni tranquilo, toma tu camino, pero no te quedes con la duda.
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Cultiva la paciencia como la he cultivado.
Hace unas semanas encontré tirado frente a la entrada del periódico un pequeño brote de lo que a mi parecer era un bambucillo de la suerte. Lo llevé hasta mi casa, le quité las hojas muertas y lo puse en agua a ver si el tallo se recuperaba porque estaba bastante arrugado y seco. Después de una semana se le secó una hoja y sinceramente ya lo daba por muerto porque dos (de las tres hojitas que le quedaban) estaban muy magulladas; sin embargo, me daba la impresión de que un brote estaba más verde y el tallo parecía más liso.
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Cada tres o cuatro días le cambié el agua y siempre lo estuve vigilando porque parecía cada vez más verde. Y sí, se estaba recuperando lentamente. Hoy, después de tres semanas (más o menos) cuando lo tomé para cambiarle el agua, me sorprendió ver que en la base le salieron muchas raíces pequeñitas. :D
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Aún lo mantengo en agua hasta que las raíces estén más largas y lo pueda plantar. Según las recomendaciones que he leído, mantenerlo en agua durante mucho tiempo puede llegar a pudrir el tallo. Mi madre dice que recibiré una recompensa por haber rescatado esa plantita.
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Ahora estuve revisando información en Internet para ver cómo podría conservarla mejor y averiguar si de verdad es un bambú de la suerte porque la hoja es diferente, y luego de varios links encontré que en realidad no es un bambú, ni familia siquiera, es una Dracaena sanderiana, familia de las agaváceas. Hay muchas especies y la que tengo en casa es esta, creo que la tonalidad de las hojas varía de acuerdo con el tiempo de exposición al sol. Estas plantitas soportan muy bien la luz indirecta.
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Aunque no se trata de un verdadero bambú, su apariencia le asocia fácilmente con ese tipo de planta, y es por eso que además se le ha otorgado cierto “carisma”, pues, según la filosofía milenaria del Feng-Shui, este discreto tallo “proporciona éxito en los negocios, armonía y tranquilidad personal. Además, llena de energía positiva el ambiente de la estancia donde se coloca”.
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Lo cierto es que es lindo, y cada vez se verá mejor, aún está curando sus heridas. Ya le adecué un envase de vidrio más estético con unas piedritas azules también de ese material, después tocará pasarlo a un materito.

“La paciencia es la aptitud que lleva a algunos homínidos (Bonobos y Humanos) a poder soportar cualquier contratiempo y dificultad. De acuerdo con la tradición filosófica, ‘es la constancia valerosa que se opone al mal, y a pesar de lo que sufra el hombre, no se deja dominar por él’.
Así puede decirse que el paciente va haciéndose fuerte poco a poco, mientras que el fuerte sabe ser siempre paciente. El ser paciente requiere de un incremento en la fuerza cuando ésta, por lógica natural, decae.
En la Biblia es la espera confiada en la intervención liberadora de Dios; paciencia cristiana quiere decir, perseverancia en la esperanza. Su opuesto es la ira”.
Es preciso deshacerse de la piel
de todos los amores.
Ser tenaz e insistir en uno mismo
hasta que los sentimientos
se queden sin fondo ni memoria
como recién nacidos.
¿Será preciso también
madurar los latidos desvelados
para postergar el morir?
El preciso despojarse de todo lo que duele,
de las penas amargas
porque el corazón se endurece
con las secreciones del odio
y se crispa como un órgano herido
cuando da y no recibe.
¡Cómo siente la invisible furia de los desamores
que desgastan el vivir!
Las líneas de la vida no retroceden,
desaparecen en el viaje
sin retorno.
… Un poema de Néstor Rojas, Venezuela
Cuando voy en el bus pienso en que cada cabeza es un mundo, y cada mundo tiene sus propios problemas… El caos se viene encima cuando los mundos se cruzan y los problemas se mezclan…